sábado, 21 de noviembre de 2009

El cambio climático: el reto de salvar nuestro planeta


Está en juego la supervivencia y el equilibrio natural:

El cambio climático o calentamiento global es uno de los problemas más preocupantes con los que se enfrenta nuestro planeta.

Si no se toman medidas para atajarlo a tiempo, tendrá serias consecuencias en el equilibrio y la vida de los diferentes ecosistemas, al tiempo que se dará una mayor incidencia de catástrofes naturales.

El cambio climático consiste en el aumento progresivo de la temperatura del planeta como consecuencia del llamado efecto invernadero.

Esto provocará el deshielo de los casquetes polares y la consiguiente subida del nivel del mar, la ausencia de nieves perpetuas en muchas de las cumbres más altas, y una mayor frecuencia de catástrofes naturales, como lluvias torrenciales, inundaciones, sequías...

Este fenómeno es el que da lugar al incremento de la temperatura de la Tierra, debido a la acumulación de gases contaminantes en la atmósfera, que deja pasar el calor del sol, pero impide su salida, una vez que es reflejado por la superficie terrestre.

Ya de por sí, existe un efecto invernadero que se produce de manera natural. La atmósfera deja pasar, por un lado, la luz y el calor del sol, atenuando la excesiva radiación, y, por otro, retiene una parte del calor que rebota de la superficie terrestre, impidiendo que se disipe totalmente por el espacio y que baje demasiado la temperatura del planeta.

Sólo cuando hay un exceso de gases en la atmósfera por la contaminación, el calor solar se acumula en exceso, dando origen al problema.

Los gases de efecto invernadero son los responsables de que se produzca el fenómeno del mismo nombre, entre los que destacan el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y los óxidos de nitrógeno (NOx), que provienen principalmente de la quema de combustibles fósiles en diferentes actividades humanas, como la producción de energía, las industrias y los medios de transporte.

La deforestación es otro factor que, sumado a la emisión de gases contaminantes, empeora aún más el problema.

La eliminación de extensas áreas de bosque para el cultivo impide que sus innumerables árboles absorban el dióxido de carbono de la contaminación y lo transformen en oxígeno.

Si, además, esto se hace mediante quema, supondrá liberar aún más CO2.

Es un hecho que el desarrollo de un país guarda una estrecha relación con su consumo de energía.

El actual modelo económico, basado en la utilización de combustibles fósiles, no sólo constituye un daño para el medio, sino que además es fuente de numerosas desigualdades sociales.Asimismo, la expansión económica trae consigo un aumento de la población que, a su vez, consumirá más recursos y contaminará más.

En efecto, antes de la revolución industrial, en el siglo XIX, sólo existían 500 millones de habitantes en el mundo y ahora supera los 6.300 millones, incrementándose a razón de 70 millones cada año.

Es por lo que se ha llegado a considerar el exceso de población como un verdadero problema ambiental que afecta seriamente al equilibrio natural de nuestro planeta.

A lo largo del siglo XX, la temperatura media global registró un incremento de 0,6 ºC. Muchos expertosestiman que si se sobrepasaran los 2 ºC, los efectos serían devastadores.

Lo peor es que si la actual situación se mantiene, la temperatura media global subiría entre 1,4 ºC y 5,8 ºC a finales de este siglo.

Una de las iniciativas más conocidas contra el cambio climático es el Protocolo de Kyoto.

Se trata de un acuerdo internacional firmado en 1997, por el que los países industrializados se fijan el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Así, entre 2008 y 2012, debería llevarse a cabo un recorte de, al menos, un 5,2 % en relación a las emisiones de 1990.

Además cada país cuenta con sus propias metas.

Otra acción, aunque no tan difundida, se centra en el estudio y seguimiento del fenómeno del cambio climático.

El llamado Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático -conocido también por IPCC, que son sus siglas en inglés- está integrado por 2000 científicos de 100 países.

Está institución fue puesta en marcha en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

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